Contraseñas aleatorias hechas con el generador criptográfico del propio navegador. No se guardan ni se envían a ningún sitio.
Cada tipo de carácter marcado aparece al menos una vez. La seguridad se estima por la entropía: longitud × log₂(caracteres posibles). A partir de unos 80 bits una contraseña aleatoria no se puede adivinar por fuerza bruta en la práctica.